Encuentra tus seis grados de separación

En la obra teatral de John Guare Six Degrees of Separation (seis grados de Separación), el personaje de Ouisa tiene una conversación con su hija Tess en la que razona de la siguiente forma:

Leí en alguna parte que todos los habitantes de este planeta están separados de los demás por sólo seis personas. Seis grados de separación. Entre nosotros y todas las demás personas de este planeta: el presidente de Estados Unidos, un gondolero de Venecia… Añade el resto. Me parece a) tremendamente consolador que estemos tan próximos, b) la tortura china del agua que estemos tan próximos. Porque eso significa que hay que encontrar a las seis personas adecuadas para establecer esa conexión. Es un pensamiento turbador pensar que cada persona es una puerta nueva que se abre a otros mundos. Seis grados de separación entre yo y el resto de los habitantes de este planeta. Pero hay que encontrar a las seis personas correctas.

 

Ouisa tenía razón. Es turbador pensar que tú y yo estamos separados del resto de la gente que vive en este planeta por como mucho seis personas. También tenía razón cuando decía que el verdadero desafío era encontrar a las seis personas correctas para contactar con la persona que necesitas conocer.

Muchas veces nos sorprendemos de tener un conocido común con la persona menos esperada, o descubrimos que el primo de nuestro mejor amigo vive en nuestro mismo edificio, o encontramos que esa persona también ha sido invitada a la misma fiesta de cumpleaños. Solemos decir entonces, “el mundo es un pañuelo”, “no sabía que ya os conocierais”, o alguna expresión semejante. Sin embargo¿son esas situaciones tan sorprendentes?

 

Existe una teoría matemática que intenta explicar el que una persona está conectada con cualquier otra por una cadena relativamente corta de intermediarios (unos 6). Se basa en que el número de conocidos crece exponencialmente con cada eslabón de la cadena, y solamente hacen falta unos pocos eslabones para que ese grupo de conocidos englobe a la humanidad entera. La teoría fue enunciada matemáticamente en los años 50 por Ithiel de Soda Pool y Manfred Kochen, y “demostrada” empíricamente por el psicólogo Stanley Milgram en 1967. El experimento fue denominado “el experimento del Pequeño Mundo” y consistió en seleccionar al azar una serie de personas del Medio Oeste americano, para que enviaran postales a un extraño del cual conocían el nombre, la ocupación y la localización aproximada. El sistema consiste en enviar la tarjeta postal a la persona conocida con más posibilidades de conocer al extraño, y darle instrucciones para que hiciera a su vez lo mismo.

Aunque se esperaban decenas o cientos de enlaces, los paquetes llegaron con un número sorprendentemente bajo de enlaces (5 a 7). De ahí le vino a la teoría su sonoro nombre. Aunque esta historia es relativamente conocida, merece la pena contarla para que conste que no se trata de una leyenda urbana (como los cocodrilos albinos de las alcantarillas de Nueva York), sino de un experimento real.

 

Esta es la conclusión más bella de la teoría:

Para ser uno con el planeta, encuentra a esas seis personas mágicas que te conecten con el Mundo entero!!! aunque pensándolo bien… ¿es posible llegar a darse cuenta de cuándo se han encontrado esas seis personas? Tal vez ya estemos conectados con el mundo entero y no seamos conscientes de ello… ahí lo dejo!!!!

 

 

Con amor: My Angel Star

 

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